
Cuando alguien me dijo que habría una exposición de Pablo Picasso aquí, en Cancún, lo primero que pensé fue que me querían tomar el pelo, lo cual es una situación harto compleja: soy minusválido capilar por herencia paterna. Lo segundo fue: vayamos a averiguarlo.
Ese viernes, después de la divertida visita al Centro de Convenciones que he relatado en la parte uno de este pequeño serial, me dirigí con mi amigo Pepito al lugar menos imaginable para albergar parte de la obra del artista malagueño: La Isla Shopping Mall.
Para mis queridos lectores de Shrewsbury, Bostwana, Yokohama y Chicoutimi, explico: La Isla es la plaza comercial más famosa de Cancún; el paraíso del consumo organizado. Lo escribo no porque esté en contra del shopping, cada quién su cartera y sus gustos, lo que me llamó la atención es que ahí se encuentra desde hace relativamente poco tiempo el Museo Pelópidas.
Cuando llegamos, a cinco metros del umbral, nos asaltaron dos guardiasblancas de seguridad:
Guardiablanca-maya-cara-de-malo: ¿de dónde viene?
Zorombas: Pues de mi casa, menso, de donde más, además vengo de trabajar como burro todo el día, ¿qué? ¿está cerrado?
Guardiablanca-maya-cara-de-malo: No, está abierto, pero ¿es usté mexicano?
Zorombas: Pues mira mano, perdón que te decepcione porque de seguro crees que soy noruego, pero sí, soy del país, y además orgullosamente cancunense ¿cómo ves? ¿no puedo entrar?
Guardiablanca-maya-cara-de-malo: Señores, para ustedes la entrada es gratis, pasen con la señorita.
La señorita resultó ser Wanda, quien al parecer estaba bastante aburrida hasta que llegamos nosotros; nos dio la bienvenida al museo, nos explicó lo que ibamos a ver pero sobre todo, noté que le daba gusto que estuviéramos ahí. Nos contó que esa exposición costó mucho dinero traerla a Cancún y es muy poca la gente que se interesa en entrar al museo. "Hace una semana vino una pareja, y cuando le dije al señor que el precio del boleto costaba ciento ochenta pesos, se rio y me preguntó si incluía barra libre". Compadecí a Wanda lidiando con neandertales en busca de sol y alcohol.
La muestra se llama "Suite Vollard" y consta de cien grabados en diferentes técnicas como aguafuerte, buril, aguada, aguatinta y punta seca. En 1930, por encargo de Ambroise Vollard, Pablo Ruiz Picasso realizó estas estampas finalizando en 1937; algunas de las planchas tienen grabado el día, mes y año de realización, lo que da un carácter cronológico a la obra. La obra se divide en varios temas: Violación, El Minotauro, varios temas libres, Retratos de Vollard, y El taller del escultor, donde aparece constantemente Merie-Thérèse Walter, el gran amor secreto de Pablo; Merie-Thérèse es la inspiración convertida en línea y dibujo magistral del artista en esa serie, llenos de erotismo y sensualidad, donde como decía el propio Pablo, solo el que sabe dibujar, puede desdibujar.

Desde luego, mi serie favorita es la del minotauro. Cuentan los que saben que Vollard se proponía a publicar una serie de quince estampas de Picasso y un texto del poeta francés André Suarés sobre el mito del Minos y Pasífae en 1940, pero el editor murió antes. Pasífae era esposa del Rey Minos y un día, se enamora de un hermoso toro. Obviamente, los dioses castigan los amores furtivos y malsanos de Pasífae que pare a un monstruo llamado Minotauro; mitad cabeza y morro de toro y la otra mitad cuerpo de humano. Dédalo lo encierra en un laberinto construido exprofeso para su cautiverio y es alimentado por catorce doncellas al mes. Hasta que aparece Teseo, quien se enamora de Ariadna y juntos construyen un plan para matar al minotauro y escapar del laberinto, pero eso es otro cuento. Por cierto, las plazas de toros parecen eso: un laberinto de corraletas que desembocan en el albero. Pablo Picasso era un gran aficionado a los toros y hay mucho de taurino en los grabados de la serie del minotauro: algunos trazos que sugieren ruedos, banderillas, cornadas.

Hace muchos años, el Museo Tamayo de la Ciudad de México se inauguró con una exposición que se llamó "Los Picassos de Picasso", yo estaba por entrar a la universidad. Esa exposición la vi cuatro veces y marcó mi vida futura profesionalmente. Picasso es así y ojalá marque a Cancún esta exposición. El gráfico publicitario me gustó mucho:

Pero cuando crees que lo mejor ha terminado, oh sorpresa; Wanda bien lo dijo a la entrada: "no dejen de visitar el "black room", que no es otra cosa que otra minisala donde se encuentra alojada por ahora la obra de Joquim Ramírez de Cartagena i Hereu, mejor conocido como Quim Hereu. Es un pintor catalán hiper realista, con traza postmodernista de formato medio. Autodidacto en pintura pero graduado en ingeniería, Hereu recuerda un tanto a Magritte; una suerte de surrealista del siglo XXI, con nuevas manías interpoladas.

Mucha de su obra se inspira en los viajes que ha hecho. En total se exponen seis óleos de formato medio de este singular artista.

Algo de lo que no me gustó fue la falta de información de cada artista al inicio de cada muestra.
La exposición de Picasso estará abierta hasta marzo del 2009, así como la muestra de Hereu. Puede visitar la página del
Museo Pelópidas y también la de
Quim Hereu, y si usted vive o pasa por Cancún, puede darse un tiempo para visitar el Museo y a Wanda.