Apuesto doble contra sencillo de que por lo menos dos de cada cuatro de los siete lectores asiduos a este blog pensaban así, tal cual: pinches chinos; incluyendo al
zorombático que esto escribe. ¿O a poco no pensaba usted que eran los reyes de la piratería, que no se bañaban, que todos eran
igualitos, que comían rata, perro, alacrán,
tepocata y
víbora prieta?...
Ah, pero tenían que venir las olimpiadas a confirmar que... al parecer si comen muchas porquerías, que se fusilaron hasta el
logo del
IMSS, que todos (al menos los que han salido en la
tele) aparentan estar hechos en el mismo molde y, la verdad, lo del baño y que
huelan mal no me atrevo a asegurarlo, esas han de ser habladas de una tía mía que siempre me dijo que "los pinches chinos son
retecochinos, mijo". Pero, mis estimados lectores de países de economías emergentes, si ustedes no simpatizan con los mil trecientos millones de
chinitos, ¡
agarrensen! (como decía otra vez mi tía) porque dicen los que saben que China dominará el mundo en un futuro cercano. Como
Zorombático piensa de manera firme y contundente entregar el equipo voluntariamente en el 2034, no me tocará verlo y, desde luego, me ahorraré las clases de chino mandarín en el
Harmon Hall. Pero si usted nació después de la caída del muro, lo más recomendable es que se vaya haciendo a la idea de que los ídolos de sus hijos serán la
Mujel Dlagón y
Supel Yun Lee.
La segunda cosa que ha estado muy pinche, ha sido la transmisión de los juegos olímpicos por la televisión
mexicana; vaya esta mención a
TV Azteca, que no estuvo en pinche, sino en
pinchísimo; pobrecitos, desde que se fue
Jose Ramón no dan pie con bola, y como estaba tan, pero tan pinche, he visto más las transmisiones de Televisa, disfrazado de grandeza oriental pero también... pinche. Los de Televisa se dieron a la tarea de convocar a
exmedallistas olímpicos y convertirlos en cronistas especializados de tres minutos, tipo Avena
Quaker, al grado de que los anunciaron como "las leyendas". Y ahí tiene usted a
Iridia Salazar, medalla de bronce en
Atenas, ahora con su
new post modern look y su voz de actriz del nuevo cine nacional, quien en la transmisión del ganador de la medalla de oro en
Tae Kwan Do se quedó pasmada cuando le preguntaron si creía que Guillermo
Pérez podría ganar el oro. Otra de las "leyendas" es Alejandro Cárdenas, un auténtico
looser, veterano de
Sidney y
Atenas, donde no hizo nada destacable; se retiró con un cargo político de directivo del deporte en
Veracruz en el 2005. Pero Televisa Deportes le puso la tapa al frasco con
Soraya Jiménez, quien fuera
medallista de oro en
halterofilia en
Sidney, lo cual es un logro auténtico, además de ser la primera mujer
mexicana en ganar una
presea dorada. Sin embargo, lo que no se ha comentado (porque lo que no conviene, no se recuerda), son el fraude que hizo en la Universidad Nacional Autónoma de
México por falsificación de documentos para acreditar estudios que nunca hizo y el positivo en
doping durante el campeonato panamericano de Venezuela.
Ah que pinche memoria tenemos. La otra invitada de Televisa fue
Nadia Comaneci, pero para mí no es
Nadia, sino "Nadie"; un
travesti cuarentón que habla un inglés californiano. Por más que le busco, no más no le encuentro a la niña rumana que sorprendió al mundo en
Montreal 76.
La tercera cosa pinche, la actuación de los
mexicanos; la verdad es que no dista mucho de olimpiadas anteriores, por lo tanto esta ha sido pinche, pero pareja. Salvo las declaraciones de los atletas que esta vez no han tenido parangón, como decir cosas como "llegué en último lugar pero gocé mucho mi participación y me voy contenta" o el otro apache que declaró que a la mitad de la competencia tuvo que abandonar porque tuvo gases y
agruras (
sic), la olimpiada de
Beijing no ha marcado diferencia alguna con las anteriores: una delegación de más de ochenta atletas que traen tres o cuatro
medallitas pedaceras (eso en el mejor de los casos, faltan dos días para terminar y llevamos dos), una comitiva de directivos que se van a las vacaciones de su vida con el dinero del
COM (que es mi dinero, por cierto), cuando regresan viene la cacería de brujas, el corte de cabezas, el "ahora si nos vamos a preparar bien para Londres 2012 para lograr mejores resultados", y el consabido colgamiento de las raquíticas medallas obtenidas por todos aquellos que no hicieron nada por conseguirlas.
Como colofón anticipado, el "Tibio"
Muñoz, presidente del
COM, que se le ha visto comprando seda en los mercados de
Beijing y en las competencias de
Phelps y
Federer, pero no donde compiten los atletas
mexicanos, hoy se aventó la puntada de que
México debe de
candidatearse para organizar las olimpiadas en el 2020, ¡imagínese usted la vacilada!, esto está para otra
entrevista con Franz Kafka,
verdá de Dios.
Y finalmente, nuestros atletas ganadores, que como ya son "ganadores" pues para qué seguirle, mejor se prepararán para ser políticos, directivos del deporte, cronistas, locutores y chicas Televisa en la próxima pinche olimpiada.
*Nota para los lectores de Shrewsbury, Bostwana, Yokohama y Chicoutimi: En México, "pinche" es un despectivo de ínfimo, ya sea como ser humano o cosa o producto. Sin embargo, es una palabra muy compleja ya que puede tener varios significados dependiendo del contexto; puede ser desde algo muy grande, a muy pequeño o raquítico, defectuoso o perverso; puede usarse hasta de manera afectuosa e inclusive se puede ser un superlativo de otras groserías. Cuando era chiquito, mi mamá me regañaba y me lavaba la boca con lejía si la decía, pero hoy día, ya no pasa nada; han dicho peores palabrotas en Televisa en pleno horario infantil.
Este post está dedicado a mi querida amiga La Reina del Mayab, quien sabe mucho de los pinches chinos, de griegos cochinos y de todo lo que implican las olimpiadas.