
Hoy por la mañana entré al bló del Zorombático y me di cuenta que desde hace un mes y un día no había posteado nada. Lo primero que vi –no voy a mentir– fue al par de pechugonas que asecha el Tiger disfrazado de cocodrilo. Después de reorganizar la anatomía de las sonrientes damas, en especial la rubia (confieso que es mi favorita, le quedan muy bien las gafas atoradas en el pelo) di un
scroll up (yea man!) hasta la cabecera del bló. Citaré un clásico: todo se derrumbó dentro de mí (Emmanuel
dixit) cuando vi el encabezado. "Hay quienes tienen un perro o un gato......" no pude seguir leyendo, la vista se me obnubiló, comencé a transpirar a pesar del increíble frío de 14 grados que estamos viviendo los cancunenses en pleno marzo, me temblaban las patitas, me palpitó el cachete, comenzó a sudarme el coco y me dije ¡Basta! No es posible que tengas tan abandonado este bló que tanto te ha dado, en el que has escrito más de cien barbaridades que ni tu madre cree, en este espacio que te ha servido para conocer gente maravillosa que ama cosas similares a las que tú amas, desde la Patagonia (¿verdad querido Tocayo?) hasta Chicoutimí, Yokohama y Shrewsbury, donde las musas destejen en las noches pensando en Ulises. Bien merecido tengo el regaño de Doña Eme y las amenazas de Marcela de borrarme de su lista... y de su iPhone, y sobre todo, lo que más me dolió; fue ser acusado al pecado de la deserción: la tragedia griega de tirar la toalla. ¡Eso nunca! me contesté en el acto y me convoqué a un exorcismo urgente; hoy lunes, cerca de las doce de la noche, para que se me salgan los demonios del estreñimiento mental, para que no me afecten los leviatanes de la página en blanco, para que aparezcan los ángeles de la inspiración y las musas bajen del techo, al que, por cierto, le hace falta una mano de pintura.
El bló del Zorombático tiene mucho que decir todavía, y no hay exceso de trabajo, cansancio o falta de inspiración que lo borre de la blogósfera. Gracias a todos los que preguntaron, se cuestionaron y se preocuparon por saber en qué andaba el Zorombas; la respuesta es sencilla: andaba demasiado zurumbático.
Ilustración: "La inspiración de San Mateo" de Michelangelo Merisi Caravaggio (1602).
Caravaggio es considerado el primer gran exponente de la pintura barroca.