domingo, 23 de enero de 2011

Mami, mami ¡cuánta polilla!


Vivo en un país donde culturalmente, existe una relación amor-odio con Argentina. Aunque nueve de cada diez mexicanos digan odiar a muerte a los argentinos, estudios científicos confirman que ocho de cada diez paisanos aman con locura el bife de chorizo, las empanadas y los choripanes que comen en los restaurantes de los argentinos que llegan a vivir acá (acá es todo México). Once de cada diez hinchas del América (pequeña sucursal del Boca Juniors) sueña con que la ley de espectáculos y deportes del país cambie y el equipo pueda incluir en su oncena titular a diez argentinos (sólo quedaría el arquero Memo Ochoa) y la más importante: cinco de cada diez mexicanos, son la mitad.
Diez de los siete asiduos saben que nunca progresaron mis esfuerzos para convertirme en crac del futbol; nací irremediablemente tronco. En el Instituto México hice migas con el mejor futbolista del salón, Sergio Juárez; le intercambiaba tareas por pases a gol. Sergio era hijo del "Morocho" Dante Juárez, el goleador (retirado en ese entonces) del Necaxa. Nunca conocí en persona al Morocho, pero el Doctó se hizo su amigo y entrañable cliente de su restaurante de carnes a la parrilla. Me decía: "es el único argentino decente que conozco". No dudo que el Morocho le pasara botellas de malbec gratis como pases a gol.
En secundaria, el último año de los cinco que cursé (queridos, me gustó mucho la secundaria) lo hice en una escuelita en Coyoacán donde la niña más hermosa de todas era argentina. Se llamaba Julieta y tenía un apellido polaco tan difícil que ni el mismo Goyeneche sería capaz de pronunciar. Su piel era blanca como la leche y sus ojos tan negros como perlas reversibles, su pelo formaba caracolas como las que escoltaron a Alfonsina Storni en su encuentro con Neptuno. Nunca pude lograr que se fijara en éste zorombático que estaba más enamorado de ella que de la poesía de Oliverio Girondo.
Sin embargo, recuerdo el día que escuché por primera vez a Les Luthiers, fue en el otoño de 1983 y yo tenía diecisiete primaveras. El novio boliviano de una prima puso en el tocadiscos, para una audiencia de tres post-púberes (el más era yo) el LP de Muchas gracias de nada; quedé marcado por la grabación. No podía creer que hubiera tanto ingenio en un grupo de seis señores argentinos que tocaban instrumentos caseros y me hicieran reír tanto con chistes tan sutiles. Me enamoré de ellos y tuve que esperar hasta 1996 para verlos, por fin, en vivo en el Teatro Metropólitan.
Muchos años después, y con la tecnología de mi lado, me encuentro con ésto:


Esto es una prueba irrefutable de que el matapolillas existe; no se si antes o después de Les Luthiers, pero eso no importa, lo importante es la genialidad de éstos queridos argentinos que algunos mexicanos amamos más que a los futbolistas, el bife de chorizo, el malbec y una que otra pebeta de ojos negros.

Aquí dejo el sketch del matapoillas Nopol... cuíiiiida su ropa. Que lo disfruten.


domingo, 9 de enero de 2011

Tres años


Una cosa es celebrar y otra conmemorar. Hoy el Blog del Zorombático cumple tres años de la publicación del primer post. Sin embargo no tengo mucho que celebrar en cuanto a que no me siento ni orgulloso ni satisfecho por mi desempeño como blogger durante el 2010. Fue un año muy flaco en entradas y algunas de ellas, para mi gusto, me quedaron medio flojitas, bofas. En contraste, el año que pasó fue en el terreno personal un año pródigo en actividades de todo tipo; un año lindo y hermoso que me dejó más alegrías y satisfacciones que en otros años y donde descubrí que comienzo a ser un zorombático añejo, y que la huella del tiempo va dejando su marca en todo lo que se hace; la marca de lo ya vivido, de la experiencia y del oficio.
Sin embargo anduve enfrascado en mil aventuras que me alejaron de mi blog, de mi lugar de origen; en contraparte coqueteé con Twitter y hasta con el Feisbuc y descuidé a mis amigos bloggers y mi disciplina personal de escribir por lo menos dos post a la semana.
Ahora que estoy sentado, tecleando fervorosamente, redescubro lo catártico que es escribir aquí; odio la frialdad de Twitter y la estupidez de los ciento cuarenta caracteres, lo mío son las largas distancias; soy corredor de fondo. Amo la delicia de los adjetivos y la caricias de las frases bien armadas, me seduce la maravilla de los comentarios de los mirones -bloggers avezados o no- que se asoman por aquí y transgreden la barrera de la dificultad de comentar. Sí, lo mío, lo mío, es el blog; para qué le hago al cuento.
Agradezco de todo corazón a todos los que han pasado y me han dejado comentarios y preguntas de por qué no he escrito o en dónde ando, son todos muy amables y les aseguro que este año 2011 trataré de hacerlo mucho más divertido que el que pasó; que finalmente, de eso se trata, y les deseo que el 2011 sea el mejor, el más bello y divertido de todos los que hayas vivido.

Foto: heremdemaria.wordpress.com

jueves, 16 de septiembre de 2010

La bandera de Felipe


Estimado Felipe, permíteme llamarte así, de tú, y brincarme de un plumazo tu investidura como Presidente de México. No es falta de respeto, pero si llegas a leer esto, significará que estas en mi territorio, en ésta casa virtual que es mi blog; aquí me puedo permitir ciertas licencias. Además, mi consorte y yo hemos recibido un paquete que nos has enviado, firmado por ti, con una bandera, un libro y una carta, lo cual sirve éste post como agradecimiento. Ningún otro presidente me había enviado ni regalado nada, y mira que a mis cuarenta y cuatro tacos tú eres mi presidente número ocho y he tenido que soplarme sexenios que comienzan con esperanza y siempre acaban en crisis. Por eso, a mi consorte y a mi, nos emocionó mucho la bandera y corrí pronto a colgarla de los barrotes de una ventana que nos protegen de los ladrones que han querido entrar a robar la casa. No subí a lo más alto ni me tiré envuelto en ella, como lo sugirió un amigo en el feisbuc, lo cual me parece patético porque a pesar de que el amor a la patria no está en sus mejores días, no es motivo para olvidar que el respeto a nuestros símbolos patrios es lo que nos distingue como mexicanos; mi madre y mis maestros, desde muy pequeño, me decían que los gringos pueden ponerse su bandera hasta en los calzones, pero nosotros, los mexicanos, no. Siempre me inculcaron ese respeto; por eso me tuve que sermonear ayer a uno de mis alumnos que contó campechanamente en clase que se carranceó tres banderas enviadas por ti a su vecindario. Le hablé de que quitar tres banderas a sus destinatarios fue una manera de robar tres ilusiones de país, tres modos de evitar el agandalle y las corruptelas, tres modos en que nosotros, la mayoría de los mexicanos que nos encanta criticar, sigamos perdiendo la oportunidad de ponernos a trabajar en pos de un país mejor, un país de primera, un país ganador, como siempre lo has dicho tú, ¿verdad?. Sí Felipe, me encantó la bandera que nos enviaste, y mi consorte se emocionó mucho cuando leyó tu carta, tanto que la pegó con un imán en el refri y presumió el hecho con sus cuates de la chamba; con ellos pudo constatar que a muchos les llegó tu carta, la letra del himno y hasta el libro, pero no la bandera. Tal vez, algún mexicano se las revendió a otro mexicano para comercializarlas, otro ejemplo de que el ser gandalla impera desde hace más de doscientos años, ¿o acaso desde las guerras de Independencia, la Reforma y la Revolución no ha habido agandalle? Históricamente lo traemos en los genes, Felipe. Así como criticar sin saber, sin ponerse en los zapatos del otro.
Por eso tanta alharaca con las celebraciones del Bicentenario y el dinero que te has gastado. ¿Conmemorar qué? decían los hunos (perdón, los "unos") si no hay nada que celebrar decían los otros, y al final un gran debate que, tan a la "mexicana", sólo nos desgasta y nos hace perder el tiempo... como el que vamos a perder en este mega-puente de cinco días, que tú mismo impulsaste y promoviste, y ahí sí perdóname pero no estoy de acuerdo; ahora es cuando más debemos trabajar y menos descansar. Conmemorar sí, ¿celebrar?. Por qué no mejor lanzas un decreto programando la celebración en el 2021, fecha en que se celebraría la verdadera independencia de México, en el cual tenemos los mexicanos once años para cristalizar objetivos concretos: preparar la verdadera celebración de un país nuevo, con mejor educación, con mejor calidad de vida, libre de violencia y corrupción.
Yo sigo creyendo que nací, crecí y vivo en un gran país, el único que tengo; por eso trabajo y hago el intento todos los días de ser buen ciudadano. Por eso no me he ido. Creo, Felipe, que los mexicanos no jalamos parejo, que el mito de los cangrejos nos rebasa y que no sabemos trabajar juntos, por un objetivo común. Por eso algunos te atacan y critican tu gobierno, y critican tus banderas y el dinero que gastaste en ellas y en la celebración del Bicentenario; y está bien, pero antes de ello, debemos preguntarnos cada uno de nosotros, desde el más pobre al más rico, del más criticón hasta el más panista, desde el más honesto al más gandalla ¿qué estamos haciendo para que éste país sea mejor?

viernes, 3 de septiembre de 2010

Adiós Don Germán


Mi amigo Beto me enseñó a leerlo, justo cuando estaba mutando mi ser de ex-estudiante-universitario-semi-comunistoide a proto-yuppy-capitalista y dejé de leer La Jornada y comencé a interesarme por el Reforma. A la hora de la comida, salía de la agencia de publicidad donde trabajaba, cruzaba Av. Tamaulipas y comía la comida corrida de la fonda de mi amigo. Mientras esperaba la sopa y a sugerencia de Beto, leía La Gaceta del Ángel, columna en el Reforma. Era 1994; el "Bucles" era un bebito y "La rubia misteriosa" surcaba los párrafos sin recato. Leía a Germán Dehesa e invariablemente me ponía de buenas, me divertía; muchas veces solté la carcajada limpia y sin recato en medio de las mesas de la fonda o en el vagón del metro, los jueves que mi Tsuru no circulaba. Pero también me hacía reflexionar. Don Germán provocaba en mí el gozo por la ciudad que poco a poco me empujaba al exilio voluntario, me entusiasmaba con las citas de los libros que leía montándolos en su panza, su whisky y sus viernes de "hoy-toca". Me entusiasmaba su coherencia.
No he dejado de leerlo; siempre con ese mismo entusiasmo de los primeros años y admito la influencia en mi vida de un hombre que nunca conocí personalmente pero que siempre sentí de mi familia por la simple razón de la cercanía ideológica, no siempre compartida pero sí con la certeza de saber que leía a un hombre culto, honesto, sencillo y amable, que poseía la cualidad de demostrarlo escribiendo.
Don Germán sabía que se estaba muriendo y apenas el jueves pasado lo escribió y anunció en su columna que tenía cáncer; “No me estoy despidiendo. Yo espero que falte mucho como para que ocurra algo tan ingrato..." y sin embargo, tuvo el privilegio de saber morir.
Descanse en paz un chilango ejemplar, que amó su ciudad, que descifró el alma del mexicano común; amo del ingenio, la ironía y la lucidez. Lo voy a extrañar mucho. Más que a Monsi.

viernes, 27 de agosto de 2010

Apariciones


El otro sábado se apareció en el patio de mi casa Luisito. Con una regularidad que estriba en su economía, Luis (Luisito para sus clientes) es un etrepreneur que ha hecho del vecindario su coto personal de lavado de autos. Oaxaqueño, chaparrito y con una personalidad y simpatía que envidiaría cualquier empresario de cuello almidonado, lava los autos con diligencia única, los aspira, pule, encera y no desperdicia ni un minuto para conversar y bromear cuando el cliente se lo permite. Luisito, ante todo, posee el sexto sentido de la sutileza. Ha tenido tanto éxito en el barrio que se da el lujo de subcontratar chalanes. Para mis lectores -cada vez más escasos- de Shrewsbury, Bostwana, Yokohama y Chicoutimí, chalán o achichincle es un ayuda, ayudante o aprendiz que está a las órdenes de su líder. Luisito lidera a varios que se quieren ganar un dinerillo seguro y honesto.
Contaba yo; era sábado, la Consorte pega un grito como a las diez de la mañana: Zorombaaaaaaaatico!!!! (bueh, gritó mi nombre real, pero debo proteger mi identidad) Te busca Luisitooooooooooo!!!!!! Bajo a sacar el carro del garaje y me encuentro a uno de sus galanes, perdón, quise decir chalanes, con el modelito de la foto. Le pedí que me dejara ver el estampado y acto seguido entré a la casa por la cámara. Cuando salí de nuevo el chico se había ido porque Luisito me contó que pensó que me había ofendido por su playera y fue a cambiársela. Lo fueron a buscar a pedimento mio y accedió a posar para la foto.
Estoy desconcertado. No se bien qué está pasando en mi país pero cada día lo veo peor; gobernado por ineptos que se lo acaban día a día. Violencia exacerbada que cada día alcanza más territorios a base de terror, y un presidente con buenas intenciones, a quien nadie hace caso ¿Es este acaso el precio de la democracia?
Me quedo con los que se ríen y trabajan todos los días de manera honesta y alegre. Estoy con los que se burlan sin saber que el burlado es un lento verdugo y creo que éste país saldrá adelante, algún día.

Sí, hacía más de un mes que no escribía. No estoy ni enfermo, ni de viaje, ni deprimido. A veces no da tiempo de salir a pasear a la mascota, pero el Bló del Zorombático sigue lento pero seguro. Gracias a todos los que preguntaron.

viernes, 16 de julio de 2010

Sudáfrica 2010: Los dioses deben estar locos


Uno de esos domingos aburridos de hace más de veinte años, después de “Siempre en domingo” pasaron en el Canal Once “Los dioses deben de estar locos”, una extraordinaria película del sudafricano Jamie Uys, que transita entre la comedia y el documental. El personaje principal es un bosquimano de Bostwana que encuentra una botella de cocacola que cae del cielo (arrojada por el piloto de una avioneta), el envase vacío se convierte entonces en el hilo conductor de tres historias que se entrelazan de manera hilarante, y a veces desconcertante; Xi, el bosquimano, intentará regresar ese objeto a los dioses, para congraciarse con ellos. Al final de la película Xi arroja la botella de la discordia al vacío y vuelve con su gente.
Estoy en una situación parecida a la del bosquimano, y antes de declarar que los dioses del futbol deben estar locos, además de mi abandono momentáneo al futbol en éste blog y mi retorno a temas recurrentes, posteo mis impresiones.
Me encantó el mundial, vi casi todos los juegos y disfruté como hacía muchos mundiales que no lo hacía. Me emocionaron algunos partidos y los gocé y sufrí, sobre todo los de México; ¡ay mi México! tan lejos de Dios y tan cerca de la Femexfut y sus directivos, de Decio de María y de Chavela Vargas (perdón, quise decir Justino Compeán) y tan cerca de técnicos tan sinvergüenzas como Javier Aguirre. Sigo haciendo corajes cuando me acuerdo de sus errores fatales como no alinear a Guardado y al Chícharo y en su lugar poner a viejos vinagres como Cuauhtémoc Blanco, el Bofo y al insufrible Franco. Sin embargo ahí estuve, viendo nuestro mediocre desempeño, nuestros errores, nuestras pifias y bravuconadas de quien sólo jala agua para su molino y no sabe trabajar en equipo. El futbol en una copa del mundo encuera a los equipos y los convierte en reflejo de la nación a la que representan; nuestra selección es una prueba de ello.
Argentina también decepcionó y mucho, al principio de la copa llegué a considerarlos amplios favoritos, pero su arrogancia los llevó a ser once estrellas que nunca jugaron en equipo. Messi sin el Barça, no es el mejor del mundo y Maradona es Maradona: arrogante, sangrón y corriente, repartiendo besos y nalgadas a sus jugadores.
Otro nefastito fue Cristiano Ronaldo, qué tipo tan pesado y tan protagonista; nunca pudo hacer nada con su equipo porque pasaba demasiado tiempo mirando a la cámara. Los brasileños andaban en las mismas, y eso que Dunga no llevó a las “estrellas” del equipo.
Los que sí me gustaron fueron los paraguayos, se les veía mucha unión y espíritu de equipo. Estuvieron a punto de meterles un susto a los españoles e hicieron un extraordinario papel. Los ghaneses me dejaron con un sabor de tristeza en la boca, a punto estuvieron de llegar a semifinales. Ellos son los que me hicieron recordar la película de Uys; la carita de Asamoa Gyan antes de cobrar el penalty que les daría la victoria, muerto de miedo, llamándo al miedo, y los dioses cobrándose. En ese mismo partido, un jugador bien conocido por los mexicanos, el “Loco” Abreu, cobra el penalty ganador de manera heterodoxa y hermosa que me hizo recordar que esto es un juego y es para divertirse. Qué tipo tan “Loco”.
Hablando de uruguayos, para mí fue más notable Suárez que Forlán. Luis Suárez más que goleador parece cantor de tangos. Metió un golazo bellísimo contra Corea del Sur pero también metió una mano infame contra Ghana, en el área, como si estuviera cantando Garufa. Esa acción desató comentarios encontrados en cuanto a la ética del futbol: ¿es lícito cometer un acto indebido con tal de ganar?.
La final de España contra Holanda estuvo plagada de patadas; juego sucio permitido por un árbitro estúpido, sin embargo hubo una jugada maravillosa: ante un jugador lesionado, España saca la pelota del terreno, los holandeses pretenden devolver cortésmente el balón, sin embargo algo sale mal y Casillas, el arquero español tiene que dar un manotazo ágil para evitar que el esférico entre a su meta, provocando tiro de esquina. Los holandeses cobran el corner devolviendo la bola a Iker; ésta fue la jugada más ilustrativa del fairplay. Sin embargo me pregunto ¿y si el balón hubiera entrado?.
Me gustó que ganara España pero me hubiera alegrado mucho ver campeonar a Holanda, que lleva ahora tres finales y ningún título. Me gustó España pero no me emocionó: las demasiadas fallas ofensivas casi me hicieron recordar al Guille Franco, nuestro delantero de pacotilla. Sin embargo, la disposición como equipo, su juventud, su arrojo y el trabajo de un entrenador de bajo perfil hicieron a La Furia Roja el campeón en Sudáfrica.
Me encantó el mundial, me emocionó ver como la gente una vez cada cuatro años se unifica por una razón simple y comparte mucho más que el gusto por un deporte. El futbol y la copa del mundo nos deja la lección de la unidad, la reflexión de la derrota, la esperanza del próximo juego y el sabor del triunfo.
Pero se acabó. A otra cosa mariposa.

sábado, 26 de junio de 2010

Tiempos verbales


La oportunidad que tuvo México de sufrir menos en este mundial la desaprovechó perdiendo ante Uruguay en su último partido. Hoy los uruguayos le ganaron a Corea del Sur en un partido trabado y a ratos aburrido, como suelen jugar los charrúas, pero al final efectivo. Uruguay enfrentará a un rival a modo, sea EEUU o Ghana, y seguramente estará en semifinales.
"Hubiera" es pasado imperfecto, es decir, un tiempo pendejo, me dijo alguna vez una amistá. Pero viene a cuento si pienso qué "hubiera" pasado si se "hubiera" clasificado como primero de grupo: "hubiéramos" evitado a Argentina y a esta hora, estaríamos festejando el pase al quinto partido, porque de seguro, le "hubiéramos" ganado a Corea.
Dejémonos de pendejadas. Dentro de 24 horas, la Selección Mexicana enfrentará a la Selección Argentina, la cual para mí, es la favorita para ganar la Copa del Mundo junto con Holanda, Brasil y Alemania. Argentina es el cuadro más sólido del torneo hasta ahora; además tiene a Messi (y a la Brujita Verón, y a Maxi Rodríguez, y a Milito, y a Agüero, y hasta a Palermo). Nosotros tenemos un director técnico que alinea veteranos de mi edad (y con más achaques) y deja en la banca a jóvenes que vienen construyendo una mentalidad triunfadora. Que además pone un delantero argentino naturalizado, Guillermo Franco, que no anota goles y que tiene una actitud indiferente ante ello. Aguirre, nuestro director técnico, que cuando pierda el último partido con la Selección no regresará al país, sino que volverá a España a vivir para siempre, a pesar de ser portavoz de una campaña de identidad nacional. Aguirre, que "guarda" a Guardado, nuestro mejor orquestador en media cancha. Aguirre, quien según especialistas, tiene un equipo que "no parece tan fuerte como el que orientaba La Volpe".
Sin embargo, tenemos mejor equipo, hombre por hombre, que aquel equipo que enfrentó a Argentina en el 2006, que sintió pasos en la azotea ante un rival complicadísimo y que solamente nos ganó por una genialidad de Maxi Rodríguez.
Para el partido contra Argentina, sólo espero que se juegue con corazón, con solidaridad, con deseo de triunfo, con ganas de cambiar el "ya merito" por el "sí se pudo". Lo irónico es que Javier Aguirre, portavoz de la frase, crea, accione, reaccione y haga bien su trabajo, el resto que se lo deje a los muchachos.

jueves, 17 de junio de 2010

Los Ex-Ratones


El el mundial de México 70 yo tenía cuatro años. Como los niños se desapendejan más o menos a los cinco años, la primera copa mundial de la que me acuerdo bien fue la de Alemania 74. Mis ídolos fueron los polacos, que quedaron en tercero. Recuerdo al porterazo Jan Tomaszewski y a Grzegorz Lato, quien a la postre, terminó jugando en el futbol mexicano con los Potros del Atlante, cuando el IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social) era el dueño del equipo. Lato fue traído con un jugoso contrato de varios miles de dólares (no millones, eran los años 70) y el primero que espetó su furia fue el Doctó: Etos jijos de su madre del Seguro ¿po'qué no le pagan esa cantidá de plata a lo médicos, en lugá de dársela a un futbolista que no sirve pa'ná?.

Durante Argentina 78, mi madre vivió enamora de Owaldo Ardiles, aquel defensa de hierro que no dejaba pasar a nadie. Mi madre decía que era el argentino perfecto, pienso yo que por cualidades más allá de lo futbolístico. La cosa es que al Doctó no le hizo mucha gracia el comentario de su hermosa esposa y tal vez por eso terminó apoyando a Holanda en la final. En ese mundial estrenábamos la primera tele a color en nuestra casa, la cual tuvo a bien descomponerse justo cuando el Matador Kempes se metía al área chica a anotar el primer gol.
También en ese mundial, la selección mexicana quedaba en último lugar, al perder contra Túnez, Polonia y Alemania. En ese mundial nació el mote de "los ratones verdes". Eso parecían. Recuerdo al Doctó la tarde del juego cuando Alemania nos metió seis goles; por el cuarto tanto, veíamos correr a los de verde sin ton ni son, todos greñudos, jugando al pelotazo y sin saber qué hacer. Reíamos, reíamos de la pena y porque nada se parecía más que a once ratones verdes.

Pasaron los años. No clasificamos a España 82, pero nos desquitamos en México 86 cuando jugamos de locales, perdiendo en cuartos de final, en penaltis, contra los alemanes. Después vino Italia 90, donde no fuimos por hacer trampa con el escándalo de los "cachirules". Reaparecimos a partir del mundial del 94 y desde entonces no podemos pasar de octavos de final. Ya no somos más los ratones verdes, pero seguimos siendo la selección del "ya merito" y del "jugamos como nunca y perdimos como siempre".

Hoy es 2010 y hay mundial de futbol en Sudáfrica. Ahora las teles son de leds, de alta definición y no se descomponen. El equipo mexicano compite de tú a tú con selecciones que antes parecía imposible ver a la cara. Más de ocho de los jugadores mexicanos juegan en Europa y son muy buenos. Ya no son más los "ratones verdes", ahora anuncian refrescos, sandwiches y hasta tienen realityshows. Hoy le ganaron a Francia dos a cero y pelearán contra Uruguay el primer lugar del grupo para pasar a octavos de final. La Selección Mexicana tiene el mejor nivel de todos los tiempos si se mide en cuanto al desempeño individual de sus jugadores. Faltará superar los problemas de siempre: los individualismos extra cancha, el trabajo en equipo y los penaltis. Quiera Dios que en éste mundial, ahora sí, lleguemos al quinto partido.

Hoy que vivo tan hasta acá, y el Doctó tan hasta allá, desearía mucho estar con él, vitoreando a los ex-ratoncitos.

viernes, 4 de junio de 2010

El Mundial y la Selección Mexicana: FAQ's*


Q: ¿Desde cuándo se va a hablar de futbol como tema principal de conversación?
A: Desde hace un par de semanas que la Selección Mexicana partió a Europa para finalizar su gira de preparación y hasta el 11 de julio, fecha en que acaba el mundial de Sudáfrica, no se va a hablar de otra cosa más que del deporte de las patadas. Así que si no le gusta el futbol o le interesa un rábano el diámetro de las piernas del centrodelantero de Costa de Marfil, se recomienda que comience a documentarse. Las posibilidades de sobrevivencia social antifutbolísticas durante más de un mes, son pocas. Estas FAQ's* pretenden ayudarle someramente a adquirir una visión borrosa de un panorama brumoso del paso de la Selección Mexicana por Sudáfrica 2010.

A: ¿Quién es el director técnico de la Selección Mexicana?
Q: Oficialmente es un señor que le dicen "El Vasco", que habla como español y que fijará su residencia en Madrid a partir del 12 de julio. Sin embargo, fuentes no oficiales afirman que hay como ochenta millones de directores técnicos en el país que ya tienen lista la alineación del equipo para el partido inaugural y que pegan gritos de poseído cada vez que juega el equipo nacional.

Q: ¿Qué se gritan los jugadores en la cancha?
A: Si usted ha visto en televisión que los jugadores gritan cosas en la cancha, pero no logra escuchar qué dicen y muere de curiosidad, imagine que se cuestionan preguntas de interés nacional como "¿Dónde está Diego?" (Fernández, no Maradona) o "¿Quién va a comprar las cervezas cuando acabe el partido?". En general, priva un ambiente de cordialidad en la cancha; en temas exclusivamente futbolísticos, los jugadores intercambian diálogos como: "Estimado Señor Cuauhtémoc: ¿sería usted tan gentil de habilitar un pase a gol un poco más preciso?".

Q: ¿Cuál es el nivel de la selección mexicana?
A: Los seleccionados nacionales se nivelan aproximadamente con dos botellas de Ron Bacardí blanco, más o menos.

Q: ¿Es peligroso que Cuauhtémoc Blanco (la novel estrella de la Selección) fume durante la concentración?
A: Por supuesto que es peligroso. Los hoteles donde se hospeda la Selección Nacional son ecológicos y non-smoking-area perpetua, aún en áreas verdes. Si descubren al Cuau fumando, esto puede significar onerosas multas para la Federación Mexicana de Futbol.

Q: ¿Por qué salió Jonatan Dos Santos de la Selección?
A: Porque el DT Javier Aguirre temía ser acusado de pederastia. Además de que la Femex Fut gastaba mucho dinero en talco, Capent y toallitas húmedas.

Q: ¿Por qué algunos jugadores tienen apodos como el "Bofo", el "Venado" y el "Chícharo"?
Los apodos de algunos seleccionados responden estrictamente a medidas estratégicas para el mundial de Sudáfrica. Por ejemplo el "Bofo", que según la Real Academia Española significa fofo, esponjoso, blando y de poca consitencia, responde a la necesidad de despistar al enemigo; el DT Javier Aguirre sabe que los Sudafricanos son aficionados a comer caldos y sancochos, por lo tanto atacarán al "Venado" pero descartarán al "Bofo" y al "Chícharo" no le darán importancia alguna, es un little pea.

Q: ¿Los jugadores de la selección son rock-stars o son divas?
Depende de cómo se miren y qué tiren. Si se miran en televisión anunciando pan Bimbo, refrescos, teléfonos celulares, son rockstars. Si cuando caminan hacia camionetas BMW o Mercedes Benz tiran lentejuelas y plumitas; son divas.

Q: ¿Es Javier Aguirre el nuevo mesías?
A: Todavía no, pero si gana el quinto partido será Dios.

Q: ¿Hasta dónde llegará la Selección Mexicana en el Mundial de Sudáfrica 2010?
A: Algunos especialistas especulan que, dependiendo de el trabajo de equipo, la selección pueda descifrar las señales de "salida", escritas en afrikáans, en el aeropuerto de Johannesburgo. Si esto se conjunta, se puede asegurar su llegada al estadio para jugar el primer partido.

Q: ¿Qué pasaría si México gana el mundial?
A: El PRI se convertiría en un partido honesto, desaparecería el PRD, el PAN aceptaría su ineptitud, Elba Esther Gordillo se coronaría Miss Universo ese año, los mexicanos leerían 20 libros per cápita al año, se acabaría de tajo la corrupción, volverían todos los "mojados", descenderían los índices de obesidadad... ¿le sigo?

Q: ¿Zorombático va a escribir durante el mundial?
A: Lamentablemente amenaza con hacerlo. Por favor, tome sus precauciones.

*FAQ's: Frecuent Answer-Questions (Preguntas frecuentes... para los que fueron a escuela de gobierno y no le parlan al english).

viernes, 23 de abril de 2010

Gazpacho


Hace muchos años, cuando llegué a vivir a mi bucólico y pintoresco departamentito de soltero de la Colonia Nápoles, recibí un regalo del Messié y de la inolvidable Magalí; era un libraco de P.J. O'Rourke titulado "Cómo tener la casa como un cerdo. Guía doméstica del perfecto soltero". Esta joyita de la literatura universal contemporánea es un compendio de consejos para solteros inútiles y un tanto confundidos en los lineamientos a seguir de la cotidianidad doméstica. A esta guía no hay que tomarla muy en serio, es una suculenta chunga escrita por un inglés post-ochentero que seguramente anduvo pacheco todo el rato que le tomó escribir este "manualito" de 167 páginas. Con tópicos como "Principios básicos de limpieza del hogar", "Cocina para solteros" y la inefable "Miscelánea de consejos para solteros" el libro te va llevando de idiotez en idiotez hasta desternillarte de la risa. Aquí un extracto:

Casi todas las variedades de carne son lo bastante buenas para saber mejor que las verduras, menos la ternera. Las terneras son vacas muy jóvenes, al igual que las novias muy jóvenes, resultan monas, pero sosas y caras. Con el tiempo, la ternera se convierten en cosas más interesantes (el chuletón de buey, por ejemplo), pero no lograrás esta transformación en tu nevera...

Desde luego, lo leí con avidez en esas noches tranquilas (?) de mi soltería en la Ciudad de México. Solía atacarme de la risa tan fuerte que mi amigo Beto, que vivía en el piso de arriba, generalmente bajaba con cigarrillos y cocacolas creyendo que había fiesta.
Pero contrariamente a los postulados de O'Rourke, este zorombático salió muy hacendocito: mi madre y el Doctó se encargaron de que educarme en el fino arte de lavar los trastes, trapear la terraza y zurcir calcetines; tras postulados básicos como "¡¡No sales hasta que podes el pasto!!" o el clásico del Doctó "Si no lavas el carro no te vó a dá plata pa'ir con la novia... ni te presto el carro, te vas en camió".
Cuando mi vida se liberó del yugo paternal y me convertí en soltero independiente, discurrí en la frontera entre un playboy y un sibarita. Mi madre me enviaba dos veces por semana a la señora que le ayudaba en su casa; era una gorda fantástica que llegaba puntualísima los martes y los viernes y a quien el bandido de mi amigo Beto no tardó en bautizarla como "Ristreta", aquel personaje de la Familia Burrón.
Por otro lado, yo tenía una tesis personal que, al parecer, O'Rourke pasó olímpicamente por alto: ser un soltero refinado, pulcro y exquisito (sin rayar en lo maricón, por supuesto) es un punto a favor al momento de conseguir chicas; una chica linda entrará una vez, pero si tu depa es un asco no sólo no lo hará, sino que se encargará de que todas sus amigas, las amigas de sus amigas y hasta las enemigas de su mamá, sepan que eres un cerdo que no ha lavado las sábanas desde el tiempo en que la India María anunciaba el Fab Limón Activado!

Hoy fue un día caluroso en el Caribe, a la hora de la comida no se me antojaba prender la estufa así que decidí hacer un gazpacho. Me encanta el gazpacho, no se por qué. De niño, en mi casa predominaba la cocina criollo-colombiana, alguna desviación genética española tengo yo para que me guste esta sopa fría. Tal vez influyó aquella escena de "Mujeres al borde de un ataque de nervios" de Pedro Almodóvar, donde la Pepa prepara gazpacho en technicolor con tomates, pimientos y pepinos. Lo vi, se me antojó, lo pedí alguna vez en algún restaurant mediterráneo, me gustó y seguí experimentando yo solo, hasta llegar a mi propia y zorombática receta con pan de ayer, mucho ajo, jitomate, pepino, pimiento y aceite de olivo muy infeliz (extra virgen). Hay que batir todo en la licuadora, meterlo al congelador y servirlo cuando esté demasiado frío acompañado de alguna guarnición de pepino, zanahoria o jícama con un poco de chile piquín (es la versión zorombática, insisto), desde luego, el gazpacho se potencializa si se acompaña con una copita de tequila.
En esas estaba cuando me acordé de la receta de O'Rourke:

Sopa de tomate de emergencia: mezcle agua fría con salsa catsup, obtendrá un delicioso gazpacho.

Yo que soy un sibarita, me quedo con éste:

Consejo de salud del soltero Recuerda que tu cuerpo necesita de seis a ocho vasos diarios de líquido. Solo o con hielo.

Pero como colofón, debo admitir que este otro es soberbio:

Consejo de Dietética del soltero
Comer no engorda. Casarse, sí. Si no te lo crees, compara la cintura de tus amigos casados con la de los solteros. Pero no dejes de comprarte yogures: se te puede acabar la espuma de afeitar.

Si se quedó con ganas de preparar gazpacho, esta es la receta más clásica y fácil que me he encontrado en la red. Nada que ver con el gazpacho de O'Rourke...

P.J. O'Rourke. CÓMO TENER LA CASA COMO UN CERDO, GUÍA DOMÉSTICA DEL PERFECTO SOLTERO. Colección El Papagayo. 1988