lunes, 8 de junio de 2009

!Dígale que no a esa pelota!


Según los cronistas de antaño, es "el rey de los deportes". Me gusta el béisbol y mucho; tiene su propia estética, su propia métrica y una liturgia muy particular. Tal vez es el ritmo del juego, que se lleva a cabo a tercios, mas no los tercios geométricos de la Tauromaquia; el béisbol es matemático y preciso, al cien por ciento.


Esta temporada, gracias a mi amigo Luis, tengo acreditación de fotógrafo, lo cual me permite espiar a los protagonistas un tanto cuanto más de cerca.


Como a mi amigo el cácher, que está enviando un bonito y delicado ósculo a alguna changuita del respetable.


Por eso es recomendable voltear para otro lado... No todo el espectáculo lo hacen los peloteros.


Mi amigo Rubén vende el "Choripán Oficial" de los Tigres de Quintana Roo, una muestra de la transculturación deportiva llevada a mil; un juego totalmente gringo, en un país donde los tacos son la ley del tentempié, vino un argentino talentoso y tropicalizó unos deliciosos hot-dogs bonaerenses con bolillo y chimichurri. Hay que probarlos, son buenísimos.


Ayer fue el Juego de Estrellas de la Liga Mexicana. Para las cinco de la tarde el parque de pelota estaba casi lleno. A pesar del calor, la competencia de jonrones fue toda una experiencia.


Había que ver cómo y con qué facilidad, los mejores peloteros de la liga hacían volar a "doña blanca" por todo el parque.


Y bueno, las señoritas estaban muy cerca de donde vendían la cerveza. Por más que trataba de evitarlas se aparecían de repente. Creo que tenían calor.


Finalmente, después de jonrones, choripanes, tacos, kibis, mucha cerveza, fuegos artificiales y una bonita rechifla al alcalde de Cancún Gregorio Sánchez, comenzó el partido. El Norte le ganó 13 a 3 al Sur.
El béisbol, el "rey de los deportes". Sería bueno que los mexicanos volteáramos la mirada después de los bochornos que tenemos que pasar en el fútbol ante poderosas escuadras como la de El Salvador y ante el pésimo papel de los protagonistas del fútbol mexicano.
Pero eso es otro cuento que por hartazgo, no voy a tocar en un buen rato.

lunes, 1 de junio de 2009

Gorbachov en bicicleta

Aclaración para los incautos que pasan por este blog y nacieron después de milnovecientos ochentainueve: CCCP no significa Cu-Curru-Cucú-Paloma; es el acrónimo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, dicho esto en ruso.
Mijaíl Gorbachov fue el sexto descendiente del poder de Vladimir Ilich Lenin y último presidente del Soviet Supremo. Con él desapareció la URSS y algunos más le atribuyen también el fin de los culebrones hollywoodenses de gringos contra rusos; aquellas películas donde el mundo pendía de un hilo mientras ambos gobiernos se enfrascaban en batallas campales para hacerse del switch del misil nuclear. Hasta Rocky luchó contra el "imperialismo del mal" peleando con el boxeador ruso Iván Drago. Rocky le ganó y se quedó con su novia rubia, una walquiria de apellido Nielsen. De regreso a la tierra de las oportunidades, la nena se divorció de Rocky, se declaró muchacho y cobró un jugoso acuerdo postnupcial. ¿Quién ganó realmente?.
Mijaíl, cambió la historia del mundo; además de dejar sin temática a los guionistas de cine estadounidense fue el precursor de un nuevo orden mundial; con la glásnost y la perestroika abrió a la URSS a una economía de mercado, a la cual muchos opinan que los soviéticos no estaban preparados; pero sobretodo, a él se le atribuye la caída del muro, no solamente al emblemático de Berlín, sino al que dividía al mundo en dos bloques: el capitalista y el socialista.
Al disolverse la Unión Soviética en 1991, Gorbachov se retiró de la política intentando volver en las elecciones de 1996, donde alcanzó solamente el 1% de los votos. Se dedicó entonces a dar conferencias por el mundo donde cobraba jugosos dividendos de curso legal.
A finales de los ochentas era yo un ávido ciclista de veinte años que corría en el equipo de la universidad y que le interesaba el tema socialista. Uno de esos días, hojeando una revista española (Ciclismo a fondo, No. 55 Mayo de 1990) di con Mijaíl. Sabía que era un montaje, sin embargo me gustó mucho la foto y la publicidad. El texto hablaba de que las bicicletas eran para todos y eran patrimonio de todas las civilizaciones del mundo. Me impresionó la mancha de vino en la frente del político con la forma del logotipo de la marca. Por esos años ya sabía a lo que me iba a dedicar en el futuro y esa foto resultó una contradictoria inspiración. Decidí guardarla entre mis recuerdos favoritos.
Los años pasaron, el mundo cambió; se transformaron mis ideas. Hoy estrené un escáner y esta foto lo ha inaugurado, así como una nueva sección en este bló.
¿Qué paso con Mijaíl? Curiosamente, tiene mucho dinero (ha de ser por las conferencias). Su única esposa, Raísa, murió de leucemia en 1999. También tiene una fundación de estudios sociopolíticos.
En el 2007 formó parte de una campaña de Louis Vuitton junto con Catherine Deneuve, André Agassi y Steffi Graf. Posó con el muro de Berlín de fondo.

La foto fue tomada por Annie Leibovitz, y aquí no hay montaje. Definitivamente es él, con todos sus años a cuestas. No se si el camarada Gorby habrá llegado a ver la foto del político de poderosas piernas, montado en su Specialized y enfundado en el suéter soviético; con todas las vueltas que ha dado el mundo, no estoy cierto en cuál habrá de preferir.

lunes, 25 de mayo de 2009

Adios a las canchas


Después de una fractura en el dedo anular izquierdo, una visita al hospital con un choque anafiláctico, incontables magulladuras, raspones y el dedo meñique de la mano derecha irremediablemente chueco, decidí despedirme de las canchas el sábado pasado.
Siempre me han gustado las despedidas; hay algo de dramatismo en ello, siempre. Detesto a la gente mal educada que hace mutis en las fiestas y escapa de la reunión sin decir adiós. Tal vez me molesta no despedirme de algo porque no se cierra un círculo, porque no se termina con el ciclo.
Los cuatro asiduos a este bló saben que el fútbol ha estado negado para mí desde que era un chavalillo imberbe. Dicen que eso del deporte de las patadas se hereda, entonces por ahí está el culpable: el Doctó era malísimo para el fut, lo único que jugó fue béisbol y eso me consta que sí era más que regular: jugaba en una liga de la Colonia Portales cuando era estudiante de quinto año de medicina y ya se había casado con mi madre. Al parecer lo que mejor jugaba eran los extra-innings, porque él y su novena "blanqueaban" las cervezas al final de cada encuentro.
Para el béisbol tampoco pude lucir mi herencia de bateador designado; mis hermanas tenían prioridad para ir al ballet antes de que yo pudiera lanzar algun eslaider. Ellas estudiaban con Sonia Amelio, lo que a mí me tocó fue ir a Cuemanco en bicicleta, a entrenar de timonel en un squiff de 4, bajo las órdenes y los gritos de Oswaldo Sanasi, el capitán-director-contramaestre del equipo UPICSA de remo. Sanasi era un argentino enorme de barbas alocadas que tenía cara de malo y apariencia peor. Entre él y su asistente, el "Guacho" Rodríguez, me enseñaron todo el lunfardo que se. Cuando yo llegaba al hangar donde guardaban las embarcaciones se armaba una algarabía y Sanasi le decía al Guacho "mirá morocho, que sha shegó el Petiso, ponele un par de plomos y sacálo a entrenar con los otros cuatro boludos". Yo era el más feliz, hasta que me dio por voltear la embarcación cuatro veces seguidas. Dejé de ser timonel, nunca llegué a remero; inició entonces, después de un bonito debut en las prístinas aguas del canal de Cuemanco, en Xochimilco, mi faceta como nadador.
En la secundaria nadé y nadé, y en la preparatoria me dediqué a rodar en bicicleta hasta que terminé la carrera... la carera universitaria, porque las de ruta, pocas veces las terminaba. Sin embargo, nunca perdí la esperanza de jugar al fútbol organizadamente alguna vez; es decir en un equipo, con uniforme igualito, zapatos con tachones, espinilleras para solventar las patadas y un árbitro con cara de juez de registro civil, de cabellera engominada y tarjetas rojas y amarillas en la bolsa trasera muy cerca del... corazón. Desde niño me limité a ser "jugador de sillón", salvo las "cascaritas" que jugábamos en la calle Juan Bernardo (en el papel de Franz Beckenbauer) Luis Ángel (como "el Mago Ardiles") y este zorombático que siempre quiso ser Johan Cruyff.
Pero a cada santo le llega su fiestecita y debuté a los cuarentaidós; mis espinilleras y tachones fueron compradas para la ocasión y el árbitro estaba por demás feo; además solo traía Visa y Mastercard, porque las otras nunca las sacó. Lo increíble fue que este zorombático, apuntalado por los años, salió de arquero –parafraseando a Sanasi–; la posición más bonita y más difícil de cualquier equipo de fútbol. El portero, arquero, guardameta, cancerbero o como usted quiera llamarle, es la posición más ingrata del equipo, la más sola y la más vulnerable. En tres torneos sentí lo que es estar en un equipo de temerarios; los Torpedos y yo fuimos uno mismo y fuimos subcampeones y campeones, hasta este sábado, que los dejé encarriladitos para que ganen su segundo campeonato al hilo. Yo me bajo en Atocha, aquí me quedo, me retiro a mi sillón favorito a ver a mis Pumas lograr un campeonato más; he cerrado el círculo, lo que no puede hacer en el Instituto México en 1976 lo he hecho en Cancún en el 2009. Me voy feliz a jugar deportes con menor índice de lesiones como el tenis, el golf y los bolos, que dejen a mi Consorte más tranquila y sin un rosario en las manos y me quedo con las palabras de Albert Camus, premio Nobel de literatura 1957:
"Nada me enseñó más en la vida que haber sido portero de fútbol".

lunes, 18 de mayo de 2009

Chau Mario


No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma

no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios

no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana

y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.


No te salves

Mario Benedetti
1920-2009


Hasta siempre Maestro, gracias por las sensaciones que sin tus letras y tu poesía no hubiera descubierto.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Los apestados


Por lo que puedo inferir viendo los comerciales de la televisión en las horas de mayor rating, la sociedad mexicana sufre de estreñimiento, disfunción eréctil, gastritis, pie de atleta (pecueca, diría el Doctó), estrés, depresión y una obesidad –esto no es teoría– que actualmente ocupa el nada honroso segundo lugar mundial.
En México, la gente no va al médico hasta que el colapso es inevitable, parte porque en las en las farmacias se consigue de todo sin receta (lo único que nunca he podido comprar es Valium, pero Altruline sí), parte porque los servicios de salud son pésimos, y otra parte porque, por cultura, nos aguantamos "a lo macho" hasta que la Virgencita de Guadalupe y el Santo Niño de Zongolica Encadenado nos hagan el milagrito de la sanación.
Maribel, mi hermana, es doctora en neurociencias y madre de un bonito sobrino que se parece a mí; me envió esta nota que creo refleja y extiende el comentario vertido arriba. Dicha nota aparecida en El País, da los pormenores de la protoepidemia mexicana y el manejo dado por el gobierno, quien posee un retraso de más de tres décadas en el sistema de salud. Ciertamente, a pesar de las debilidades de la Secretaría de Salud, el gobierno implementó medidas "dolorosas pero necesarias", que instalaron en la neurosis y la paranoia a la población pero que como en una carambola de tres bandas, provocaron que la gente estuviera alerta y cuidara su salud. El manejo al exterior fue el causante de la avalancha de desplantes ofensivos que ha recibido no solo el gobierno, también el pueblo mexicano.
Si la crisis estaba pegando muy duro a la economía al vecino del país más poderoso del mundo, la influenza ha sido la puntilla.
Para Cancún y otros puntos turísticos, cuya economía depende directa e indirectamente de sus visitantes, lo que está pasando es realmente trágico; tan solo en la semana pasada cerraron una veintena de hoteles tras una ocupación hotelera general del 15%, dejando una estela de más de veinte mil desempleados. Aunado a la sensibilidad de algunos empresarios, que han decidido bajar los sueldos a sus empleados de un 20 a un 50% "mientras pasa la contingencia".
Como enlace a un sugerido colofón, queda la poca, nula o estúpida visión y solidaridad de algunos gobiernos; China, quien ya pasó por la Gripe Aviar, no ha tenido sensibilidad alguna con un pueblo que siempre ha mantenido lazos diplomáticos y económicos sin parangón alguno. Sin embargo, la vergüenza queda en casa con nuestros "hermanos" latinoamericanos: Cuba, Perú, Ecuador y Argentina, llevándose la nota Haití, quien rechazó un avión mexicano que llevaba alimentos y medicinas para su población. México, conocido por su solidaridad y hospitalidad, quien ha recibido refugiados con los brazos abiertos, dado trabajo y seguridad a latinoamericanos y apoyado en desastres internacionales, ahora es el "apestado".
Solo falta que nos pegue otro huracán. Toco madera.

lunes, 4 de mayo de 2009

Llenarse de mar

Huyendo de la psicosis de la influenza pero con el pretexto del aniversario matrimonial, la Consorte y este zorombático nos escapamos a Cozumel este fin de semana. Para el que no lo sepa, la Isla de las Golondrinas, como también se le conoce a Cozumel, es la ínsula poblada más grande de México y se encuentra justo enfrente de Playa del Carmen cruzando en un ferry que demora unos 50 minutos.


Salvo unos cuantos pescadores que aún salen a practicar el oficio, Cozumel vive del turismo en su totalidad; en la isla atracan de dos a tres cruceros diariamente. Esta vez, los cozumeleños, que son gente muy amable y linda, estaban de capa caída: hacía una semana que no pegaba ni un sólo barco con turistas, por... ya sabe usted.


En la entrada de la base aérea está esta pieza de ingeniería aeronáutica, para intimidar a algún chino que nos quiera invadir tipo "Pearl Harbor" como represalia xenófoba por andar desperdigando bichos por el mundo.


Pero llegamos al hotel y esta fue la vista desde la playa; mis ojitos se me llenaron de mar... Ese mar calmo, transparente y turquesa que solo en Cozumel se encuentra. El de Cancún es muy lindo, el de Playa del Carmen también, la Riviera Maya ni se diga, en fin, es Caribe; sin embargo, la isla tiene un encanto especial.


Cuando era un chavalillo, en vacaciones en Acapulco, el Doctó de repente huía de la muchachada y se metía al mar, lejos de nosotros, haciendo la cruz. Un día traté de hacerlo con él, pero en todos los intentos nunca pude alcanzar la línea de flotación. Muchos años después, he descubierto el truco: la línea de flotación está en la panza... me pasé horas flotando como morsa drogada. Gracias padre mío por no haberme revelado tu secreto, prometo conservarlo hasta la tumba.


Después vino este atardecer, por si faltara algo. Y al otro día, el golf; éste es uno de mis hoyos favoritos en Cozumel. Vea usted que belleza de árbol resguarda el green. Ahora es tiempo de secas y no ha llovido, pero en menos de un mes, ese árbol estará lleno de vida y de pájaros.


En la tarde del domingo emprendimos el inevitable regreso. De vuelta a la realidad de la influenza, que en un santiamén, ha catapultado a los mexicanos como apestados. Sin embargo, nosotros hacemos caso omiso a la derrota y hasta nos burlamos de ella. Cheque usted el tapabocas del Sr. Frogs...


Como colofón he de decir que las circunstancias están siendo muy adversas para la industria turística en México: Cozumel, la Riviera Maya, Cancún y demás polos turísticos ya están resintiendo los estragos de la influenza porcina sin siquiera tener un solo caso registrado en el estado de Quintana Roo. Les pediría a todos mis amables lectores de Shrewsbury, Bostwana, Yokohama y Chicoutimi, que pasen la voz: aquí no ha pasado nada, todo está bien y en calma, y ojalá uno de estos días vengan por acá, para reírnos todos juntos y llenarnos de mar.

viernes, 1 de mayo de 2009

Love and marriage...

He tomado dos decisiones en mi vida de las cuales nunca me he arrepentido. La primera fue la carrera que estudié. La segunda, la mujer con la que me casé. En ambos casos, y en algunos momentos, la duda me ha asaltado, como sucede en la cabeza de cualquier zorombático inquieto; sin embargo, prevalece el regusto.
El miércoles cumplí nueve años casado con la Consorte. Hace diez había llegado a mi vida como un paquete de FedEx hasta la puerta de mi departamentito de la Nápoles. Nos hicimos novios en los toros, luego me vine a Cancún y la mandé llamar porque sabía, tuve la certeza, de que después de muchas "amistades" ella era la indicada para llevarse el gato al agua; la ganadora de la rifa del tigre.
La Consorte se volvió mi compañera; mi amiga, socia e internauta de este trayecto de la vida. Hemos vivido ya nueve años de aventuras y complicidades; de gozo y alborozo y una que otra lagrimita, y el matrimonio, para mí, ha sido el mejor y el más solidario estado civil.

martes, 28 de abril de 2009

Cuando el bicho nos alcance

Devaneos sobre la influenza y su porcina influencia.


Mi amigo Juan Bernardo y yo, cuando teníamos catorce o quince años, disertábamos de temas filosóficos y de interés nacional en el trolebús que nos llevaba por el Eje Ocho Sur hasta Plaza Universidad. En una de esas, Bernardo fue tan cáustico como solía serlo desde que lo conocí, cuando ambos teníamos siete años, y espetó ante la múltiple audiencia que ya habíamos acumulado desde Ermita hasta Municipio Libre: "el pueblo mexicano es una plañidera de pobres". Asentí; "Por supuesto, mi amigo, que palabras tan sabias acabas de decir, lo celebro profundamente, y vete bajando porque se nos pasa la parada, que ya estoy viendo el Helens".
Por supuesto que no tenía ni la más pastelera idea de lo que era una plañidera, y menos de pobres. Pero Juan Bernardo, que fue leido y escribido desde chamaquillo, se tiraba unas frases domingueras de tres bandas con renverser. Después averigüé, y supe lo que mi entrañable amigo dijo, o quiso decir. Mi padre, el Doctó, lo ilustró a la hora de la comida con su singular estilo: "que lo mejicano só mu mitotero, mi'jo".
Éste domingo regresé de mis ya no tan habituales escapadas a jugar golf y vi en la tele el partido de los Pumas contra las Chivas del Guadalajara. El estadio estaba vacío y se escuchaban los gritos naturales de los jugadores y el cuerpo técnico de ambos equipos, fue entonces que me percaté de que el encuentro era a puerta cerrada y también, de la magnitud de la influenza porcina. Me quedé patidifuso comiéndome mi quesadilla y viendo al Presidente, que informaba a la nación las medidas de la contingencia.
Del domingo para acá ha sido un cúmulo de información que cae por todos lados y por todos los medios. Una avalancha mediática a diestra y siniestra.
Ayer la Consorte fue al super en la tarde. Regresó muy enojada, me dijo: "estornudé tres veces y parecía que había cortado cartucho de una AKA47". Recordé a Juan Bernardo. Somos plañidera de pobres.
¡Santo Niño de Zongolica! Si de por sí ya estábamos jodidos con la crisis económica, ahora viene el méndigo y porcino bicho a terminar de desgraciarnos; el dólar ya había bajado la línea de los trece pesitos, los turistas ya estaban regresando a la playa, la alegría y el rubor del verano poco a poco comenzaba a poblar nuestras mejillitas y cuázzzz! No se necesita ser economista para saber lo que representa ser un país en emergencia. Además, ¡que vergüenza! Me da harta pena con todos mis lectores de Shrewsbury, Bostwana, Yokohama y Chicoutimi, que se enteren que éste Zorombático vive en un país donde la gente se muere por una PINCHE gripa pedorra.
Fue tal mi desconcierto que anoche mismo contacté al Doctó vía telefónica. Por lo que me dice (y vaya que el Doctó es mesurado) el DeFe es un caos y todo el mundo anda jugando al enmascarado de plata y al llanero solitario con los tapabocas que se cotizan hasta en cincuenta pesos ($3.65 dolares) por unidad. Pero sobre todo, el Doctó alega, y con toda razón, un dato importantísimo: cada minuto está muriendo una mujer por causa del cáncer mamario. Al día de hoy hay 158 muertos por "supuesta" influenza porcina. Sin embargo, en el rato que ha tecleado éstas letras y el tiempo que a usted amig@ lector@ se ha tomado en leerla, sume que ha muerto de a mujer por minuto.
Pero, ¿por qué nos morimos de gripa porcina? porque somos mexicanos, plañidera de pobres. Porque somos Chanocs, Santos Enmascarados de Plata, porque somos bien machotes y a mí esta pinche gripa me hace los mandados. No vamos al médico, nos auto medicamos y nuestras defensas... no más no aguantan. Cuando por fin, la gente va al Seguro Social, después de pasar un viacrusis de trámites, ingresa a morir de neumonía.
El Doctó me dijo anoche: "la gente pobre é la que sufre y la que muere, é verdá...". Pues claro, al perro más flaco se le pegan más las pulgas.
Con estos acontecimientos, la imagen de México ante el mundo es lo que es: seguimos en el subdesarrollo absoluto; con índices de pobreza al máximo y un sistema educativo y de salud paupérrimo. Somos presa de pésimos gobiernos; más de setenta años de dictadura del partido en el poder (PRI) se han unido con dos sexenios de supuesta democracia infame donde no se ha sabido gobernar ni dar cauce a lo que el país necesita. Pero la culpa es de nosotros, los mexicanos, plañidera de pobres, presos de la incertidumbre, hasta que el bicho de porcina influencia nos alcance.

*La foto fue cortesía de La Reina del Mayab.

sábado, 25 de abril de 2009

Soliloquios de Futbol


Existe gente que no le gusta el futbol y opina que le parece que es un deporte horripilante donde las patadas prevalecen entre un puñado de panaderos cuyo intelecto es, por unas cuantas neuronas, superior a los albañiles. Muy respetable.
A mí me encanta el futbol. Sin fanatismos, me gustan casi todos los deportes; cada uno de ellos denotan parte del espíritu humano, en cada uno de ellos convive una ideología y una intelectualidad.
Entremos en materia. A mi cuaternaria edad y en repetidas ocasiones en este bló, he hablado de mis malogradas incidencias en la cancha de futbol, también he platicado que desde octubre soy el arquero (dicho en argentino, porque "portero" ya suena old fashion) de mi equipo de fut de donde trabajo; hasta hice un bló especial para ello, lo cual me da la verdad jurídica para hablar como un "aficionado práctico" del deporte tras haber acumulado más de diez partidos jugados y sancionados por un árbitro afiliado a la FeMexFut (estar en la banca también cuenta). Todo lo anterior me infiere la suficiente autoridad moral para afirmar que el futbol no es un deporte, es un microcosmos social; lo que pasa dentro de la cancha y aún en las tribunas de un estadio, o inclusive con un puñado de compañeros como espectadores, es un reflejo social de un entorno.
Dentro de la cancha, sea de tierra y piedras en un llano en el barrio, o en la grama del Maracaná, en Wembley o el Azteca, todo gira en torno a un balón que establece una sociología particular.
Dicho de un modo sencillo, dentro de una cancha de futbol aflora la verdadera personalidad de los actores; los jugadores en primera instancia y los espectadores como participantes perversos, ángeles o diablos de la guarda que gritan porras e infieren improperios para apoyar a su equipo; los antiguos cronistas le llamaban "el respetable".
Volvamos al microcosmos. En la cancha, cualquiera que ésta sea, se dirimen los encuentros como en una guerra tribal y aflora el comportamiento basal de los protagonistas. Por esta razón, Alemania es una máquina ganadora, Italia es altanera y aburrida pero eficaz como un Fiat, España es el "ya merito" de Europa, Brasil es un cascabelito bailador, Argentina es soberbia y arrogante, igual que algunos tangos (de Pugliese, no de Piazzolla) y México... mmmmmm... bah, ¿que digo?.
En su libro "Dios es redondo", Juan Villoro lleva el futbol a una revaloración intelectual; desde notas de futbolistas olvidados hasta uno que otro chisme de jugadores de estos y otros tiempos, pasando por el anecdotario particular de un escritor como Villoro, a quien el juego le significa un vínculo a su oficio. Como él mismo lo dice, el libro es una exploración a las pasiones del juego. No es un libro de datos ni de filosofía futbolera, es un puñado de narraciones de futbol donde persisten los ingredientes comunes dentro y fuera de una cancha de futbol, además de una que otra entretela de alguna pieza clave, como Pelé, Di Stefano, Platini, Zidane y un tal Diego Armando. Destacan las conversaciones con Jorge Valdano, un caso atípico de futbolista converso a intelectual.
Volvamos al punto original. El futbol es el deporte más popular del mundo. Tal vez por su sencillez, ya que todo el mundo puede patear un balón sin necesidad alguna de otro artilugio que las piernas, obviando al esférico hasta con una lata vacía; sin embargo insisto, hay algo de tribal en ello; la Consorte dice, en esos soliloquios de viuda futbolera, que es la vuelta a la cacería del mamut por parte de una horda de cromañones hambrientos y desposeídos, en busca de un acomodo social a través de una práctica en equipo. Hay algo de intelectualidad en ello.

*Foto robada a: Historia del Futbol Mundial

lunes, 20 de abril de 2009

El orgullo colombiano

Mi querido amigo-casi-hermano Juanfer, desde Medellín, me ha enviado esta joyita de vídeo para promocionar a Colombia. Me da mucho gusto ver algo tan bonito y sobre todo que, mi segunda patria vaya tan bien. Contrariamente a los mexicanos, que vamos para atrás como los cangrejos en aspectos como la seguridad y el narcotráfico.
Tal parece que ahora las cosas han cambiado y los mexicanos nos hemos ido "colombianizando" y es moneda corriente hablar de "sicarios", "mafiosos", "drogas" y otras "vainas". Por su parte, Colombia transita en una franca recuperación que desembocará, seguramente, en un país que comience a apuntalar su economía y a despuntar con fortaleza en América Latina.
Colombia estuvo sepultada más de 40 años entre la guerrilla y el narcotráfico, sin embargo, en todas mis visitas a la tierra del Doctó Miranda, desde el año 76 del siglo pasado, he notado una cosa en común siempre: el alto nacionalismo y orgullo por lo colombiano. En todas mis visitas a la que, por orden de antigüedad y de derecho de lidia, es mi segunda patria, nunca he visto a un colombiano que no esté orgulloso de serlo. Y si algo va a sacar a Colombia del ostracismo, será la voluntad y el empuje de los colombianos.