viernes, 1 de mayo de 2009

Love and marriage...

He tomado dos decisiones en mi vida de las cuales nunca me he arrepentido. La primera fue la carrera que estudié. La segunda, la mujer con la que me casé. En ambos casos, y en algunos momentos, la duda me ha asaltado, como sucede en la cabeza de cualquier zorombático inquieto; sin embargo, prevalece el regusto.
El miércoles cumplí nueve años casado con la Consorte. Hace diez había llegado a mi vida como un paquete de FedEx hasta la puerta de mi departamentito de la Nápoles. Nos hicimos novios en los toros, luego me vine a Cancún y la mandé llamar porque sabía, tuve la certeza, de que después de muchas "amistades" ella era la indicada para llevarse el gato al agua; la ganadora de la rifa del tigre.
La Consorte se volvió mi compañera; mi amiga, socia e internauta de este trayecto de la vida. Hemos vivido ya nueve años de aventuras y complicidades; de gozo y alborozo y una que otra lagrimita, y el matrimonio, para mí, ha sido el mejor y el más solidario estado civil.

martes, 28 de abril de 2009

Cuando el bicho nos alcance

Devaneos sobre la influenza y su porcina influencia.


Mi amigo Juan Bernardo y yo, cuando teníamos catorce o quince años, disertábamos de temas filosóficos y de interés nacional en el trolebús que nos llevaba por el Eje Ocho Sur hasta Plaza Universidad. En una de esas, Bernardo fue tan cáustico como solía serlo desde que lo conocí, cuando ambos teníamos siete años, y espetó ante la múltiple audiencia que ya habíamos acumulado desde Ermita hasta Municipio Libre: "el pueblo mexicano es una plañidera de pobres". Asentí; "Por supuesto, mi amigo, que palabras tan sabias acabas de decir, lo celebro profundamente, y vete bajando porque se nos pasa la parada, que ya estoy viendo el Helens".
Por supuesto que no tenía ni la más pastelera idea de lo que era una plañidera, y menos de pobres. Pero Juan Bernardo, que fue leido y escribido desde chamaquillo, se tiraba unas frases domingueras de tres bandas con renverser. Después averigüé, y supe lo que mi entrañable amigo dijo, o quiso decir. Mi padre, el Doctó, lo ilustró a la hora de la comida con su singular estilo: "que lo mejicano só mu mitotero, mi'jo".
Éste domingo regresé de mis ya no tan habituales escapadas a jugar golf y vi en la tele el partido de los Pumas contra las Chivas del Guadalajara. El estadio estaba vacío y se escuchaban los gritos naturales de los jugadores y el cuerpo técnico de ambos equipos, fue entonces que me percaté de que el encuentro era a puerta cerrada y también, de la magnitud de la influenza porcina. Me quedé patidifuso comiéndome mi quesadilla y viendo al Presidente, que informaba a la nación las medidas de la contingencia.
Del domingo para acá ha sido un cúmulo de información que cae por todos lados y por todos los medios. Una avalancha mediática a diestra y siniestra.
Ayer la Consorte fue al super en la tarde. Regresó muy enojada, me dijo: "estornudé tres veces y parecía que había cortado cartucho de una AKA47". Recordé a Juan Bernardo. Somos plañidera de pobres.
¡Santo Niño de Zongolica! Si de por sí ya estábamos jodidos con la crisis económica, ahora viene el méndigo y porcino bicho a terminar de desgraciarnos; el dólar ya había bajado la línea de los trece pesitos, los turistas ya estaban regresando a la playa, la alegría y el rubor del verano poco a poco comenzaba a poblar nuestras mejillitas y cuázzzz! No se necesita ser economista para saber lo que representa ser un país en emergencia. Además, ¡que vergüenza! Me da harta pena con todos mis lectores de Shrewsbury, Bostwana, Yokohama y Chicoutimi, que se enteren que éste Zorombático vive en un país donde la gente se muere por una PINCHE gripa pedorra.
Fue tal mi desconcierto que anoche mismo contacté al Doctó vía telefónica. Por lo que me dice (y vaya que el Doctó es mesurado) el DeFe es un caos y todo el mundo anda jugando al enmascarado de plata y al llanero solitario con los tapabocas que se cotizan hasta en cincuenta pesos ($3.65 dolares) por unidad. Pero sobre todo, el Doctó alega, y con toda razón, un dato importantísimo: cada minuto está muriendo una mujer por causa del cáncer mamario. Al día de hoy hay 158 muertos por "supuesta" influenza porcina. Sin embargo, en el rato que ha tecleado éstas letras y el tiempo que a usted amig@ lector@ se ha tomado en leerla, sume que ha muerto de a mujer por minuto.
Pero, ¿por qué nos morimos de gripa porcina? porque somos mexicanos, plañidera de pobres. Porque somos Chanocs, Santos Enmascarados de Plata, porque somos bien machotes y a mí esta pinche gripa me hace los mandados. No vamos al médico, nos auto medicamos y nuestras defensas... no más no aguantan. Cuando por fin, la gente va al Seguro Social, después de pasar un viacrusis de trámites, ingresa a morir de neumonía.
El Doctó me dijo anoche: "la gente pobre é la que sufre y la que muere, é verdá...". Pues claro, al perro más flaco se le pegan más las pulgas.
Con estos acontecimientos, la imagen de México ante el mundo es lo que es: seguimos en el subdesarrollo absoluto; con índices de pobreza al máximo y un sistema educativo y de salud paupérrimo. Somos presa de pésimos gobiernos; más de setenta años de dictadura del partido en el poder (PRI) se han unido con dos sexenios de supuesta democracia infame donde no se ha sabido gobernar ni dar cauce a lo que el país necesita. Pero la culpa es de nosotros, los mexicanos, plañidera de pobres, presos de la incertidumbre, hasta que el bicho de porcina influencia nos alcance.

*La foto fue cortesía de La Reina del Mayab.

sábado, 25 de abril de 2009

Soliloquios de Futbol


Existe gente que no le gusta el futbol y opina que le parece que es un deporte horripilante donde las patadas prevalecen entre un puñado de panaderos cuyo intelecto es, por unas cuantas neuronas, superior a los albañiles. Muy respetable.
A mí me encanta el futbol. Sin fanatismos, me gustan casi todos los deportes; cada uno de ellos denotan parte del espíritu humano, en cada uno de ellos convive una ideología y una intelectualidad.
Entremos en materia. A mi cuaternaria edad y en repetidas ocasiones en este bló, he hablado de mis malogradas incidencias en la cancha de futbol, también he platicado que desde octubre soy el arquero (dicho en argentino, porque "portero" ya suena old fashion) de mi equipo de fut de donde trabajo; hasta hice un bló especial para ello, lo cual me da la verdad jurídica para hablar como un "aficionado práctico" del deporte tras haber acumulado más de diez partidos jugados y sancionados por un árbitro afiliado a la FeMexFut (estar en la banca también cuenta). Todo lo anterior me infiere la suficiente autoridad moral para afirmar que el futbol no es un deporte, es un microcosmos social; lo que pasa dentro de la cancha y aún en las tribunas de un estadio, o inclusive con un puñado de compañeros como espectadores, es un reflejo social de un entorno.
Dentro de la cancha, sea de tierra y piedras en un llano en el barrio, o en la grama del Maracaná, en Wembley o el Azteca, todo gira en torno a un balón que establece una sociología particular.
Dicho de un modo sencillo, dentro de una cancha de futbol aflora la verdadera personalidad de los actores; los jugadores en primera instancia y los espectadores como participantes perversos, ángeles o diablos de la guarda que gritan porras e infieren improperios para apoyar a su equipo; los antiguos cronistas le llamaban "el respetable".
Volvamos al microcosmos. En la cancha, cualquiera que ésta sea, se dirimen los encuentros como en una guerra tribal y aflora el comportamiento basal de los protagonistas. Por esta razón, Alemania es una máquina ganadora, Italia es altanera y aburrida pero eficaz como un Fiat, España es el "ya merito" de Europa, Brasil es un cascabelito bailador, Argentina es soberbia y arrogante, igual que algunos tangos (de Pugliese, no de Piazzolla) y México... mmmmmm... bah, ¿que digo?.
En su libro "Dios es redondo", Juan Villoro lleva el futbol a una revaloración intelectual; desde notas de futbolistas olvidados hasta uno que otro chisme de jugadores de estos y otros tiempos, pasando por el anecdotario particular de un escritor como Villoro, a quien el juego le significa un vínculo a su oficio. Como él mismo lo dice, el libro es una exploración a las pasiones del juego. No es un libro de datos ni de filosofía futbolera, es un puñado de narraciones de futbol donde persisten los ingredientes comunes dentro y fuera de una cancha de futbol, además de una que otra entretela de alguna pieza clave, como Pelé, Di Stefano, Platini, Zidane y un tal Diego Armando. Destacan las conversaciones con Jorge Valdano, un caso atípico de futbolista converso a intelectual.
Volvamos al punto original. El futbol es el deporte más popular del mundo. Tal vez por su sencillez, ya que todo el mundo puede patear un balón sin necesidad alguna de otro artilugio que las piernas, obviando al esférico hasta con una lata vacía; sin embargo insisto, hay algo de tribal en ello; la Consorte dice, en esos soliloquios de viuda futbolera, que es la vuelta a la cacería del mamut por parte de una horda de cromañones hambrientos y desposeídos, en busca de un acomodo social a través de una práctica en equipo. Hay algo de intelectualidad en ello.

*Foto robada a: Historia del Futbol Mundial

lunes, 20 de abril de 2009

El orgullo colombiano

Mi querido amigo-casi-hermano Juanfer, desde Medellín, me ha enviado esta joyita de vídeo para promocionar a Colombia. Me da mucho gusto ver algo tan bonito y sobre todo que, mi segunda patria vaya tan bien. Contrariamente a los mexicanos, que vamos para atrás como los cangrejos en aspectos como la seguridad y el narcotráfico.
Tal parece que ahora las cosas han cambiado y los mexicanos nos hemos ido "colombianizando" y es moneda corriente hablar de "sicarios", "mafiosos", "drogas" y otras "vainas". Por su parte, Colombia transita en una franca recuperación que desembocará, seguramente, en un país que comience a apuntalar su economía y a despuntar con fortaleza en América Latina.
Colombia estuvo sepultada más de 40 años entre la guerrilla y el narcotráfico, sin embargo, en todas mis visitas a la tierra del Doctó Miranda, desde el año 76 del siglo pasado, he notado una cosa en común siempre: el alto nacionalismo y orgullo por lo colombiano. En todas mis visitas a la que, por orden de antigüedad y de derecho de lidia, es mi segunda patria, nunca he visto a un colombiano que no esté orgulloso de serlo. Y si algo va a sacar a Colombia del ostracismo, será la voluntad y el empuje de los colombianos.

domingo, 29 de marzo de 2009

Confesión


Me gusta mucho tomar fotos de noche, sin flash, y como en una cacería, darle todas las ventajas a la presa; solamente un trípode y una obturación larga. Hay un momento de la tarde justo cuando no termina de ser de día 0 de noche en que el cielo es de un azul como el que está ahí.

Otra de mis fascinaciones es tomar fotos a escondidas, como un paparazzi. ¿Quién sabe qué pensaba ella ante la mirada contemplativa de él...? ¿estaba ella triste? ¿enojada? ¿borracha? ¿él es el tirano maldito que la engañó la noche anterior y se disculpa en un momento de sosiego en la piscina? ¿o acaso simplemente le declara su amor para que ella, dubitativa, intente imaginar su futuro en un espejo de agua?

martes, 24 de marzo de 2009

Cuarentaitrés

Hace muchos años, el doctó, camino a la cancha de tenis, me dijo: cuando tú tenga cuarenta, e como volvé a nacé, too e mejó, po la simple y sencilla razó que tú ya aprendite a viví.
Tenía razón mi viejito hermoso; hoy cumplo cuarentaitrés y estoy feliz de la vida. Todo es más fácil a partir de la cuarta década, la vida se te brinda con la complicidad de la experiencia y se transita por el camino libre de la libertad andada. Ya nadie te puede decir "no lo hagas o te puedes arrepentir" o "cuando yo tenía tus años..." Lo bonito de ser cuarentón, o dicho de una manera políticamente correcta: "de mediana edad", es que ya llegaste a donde todos temen llegar y algunos tal vez, no llegaron como tú. Mi recordado Doctor de la Concha decía "cuando ellos van yo ya estoy regresando" hacía una pausa seguida de una sonrisita socarrona y agregaba: "...y por el camino correcto".
Si hubiera sido torero estaría retirado. Si hubiera sido chef, estaría en Checoslovaquia, si hubiera sido escritor estaría en bancarrota, si hubiera sido arquitecto estaría en la cárcel, si hubiera sido médico estaría en alguna clínica de rehabilitación, pero fui lo que soy; hoy cumplo cuaretaitrés y estoy feliz.

viernes, 20 de marzo de 2009

Yo no lo se de cierto...


Pero supongo que por más que pase el tiempo, habremos algunos que nunca lo olvidaremos. Nos dejó la poesía de todos, la más democrática y la más mejor. Sabines simplemente contaba para que te quedara el saco, y aunque este fuese holgado o justo, inevitablemente había una parte que ajustaba, que te iba del todo y que quedaba honda y justa arropando el corazón.
Hace diez años Jaime Sabines murió y casualmente y sin saberlo, ese día le regalé a una mujer un libro con todos sus poemas. Esa mujer se convirtió en mi mujer. El poeta con su muerte inspiró a dos, sin querer, para unirse. Me pregunto a cuántos más sigue inspirando el poeta chiapaneco, el amoroso Jaime Sabines.


miércoles, 18 de marzo de 2009

El PGA Tour en la Riviera Maya

Como comentaba hace unos dieciocho días, antes del percance de Nemesio, estas tierras se ven engalanadas cada febrero y desde hace tres años por los caballeros del PGA Tour y sus fieles escuderos, los caddies. Además de una arrogante tropa de gringos entre los que destacan los organizadores (el PGA Tour es una super industria de la cual comen miles de familias), patrocinadores, jueces, voluntarios y demás changos involucrados en este gran circo donde están en juego millones de dólares.


El Camaleón es el nombre del campo, está situado en un complejo hotelero muy cerca de Playa del Carmen llamado Mayakoba; así de mal escrito. Supongo que es el sincretismo fonético de la cultura Maya por un lado y por el otro el sitio arqueológico muy cerca del lugar llamado Cobá. Sin embargo los gringos lo escribieron con K y lo pronuncian sin acento final en la "á". El lugar es precioso; enclavado en la selva y rodeado de canales de aguas transparentes.

Este Zorombático que escribe ha jugado varias veces ahí. Pero ni por error me salen tiros como al más maleta de los que juegan en el PGA Tour... El campo es precioso y le llamaron "El Camaleón" por los cambios orográficos que vas percibiendo mientras juegas: de la selva al mar y luego a la jungla de nuevo.


El torneo está organizado totalmente por el PGA Tour, es decir por gringos, y es el único que se juega en México. Tengo entendido que fue el primero que se jugó en Latinoamérica y hasta este año, dos semanas después del Mayakoba Classic, se jugó el Puerto Rico Open. En la foto de arriba vemos a dos lindos gringuitos disfrutando del juego en el hoyo 10. Que curioso que a ellos sí les permitieron entrar con esos banquitos...

Este fue uno de los más famosos que vinieron. Se llama Corey Pavin y ha ganado un par de majors, quedó en lugar 15 y se embolsó 57,600 dólares... Nada mal para un fin de semana en el Caribe... ¿Qué por qué no viene Tiger Woods? Ahhh porque Tiger es... el number one, y este es un torneo de "segunda división" porque justo esos días se empalma con otro torneo del PGA Tour donde sí va Tiger Woods y reparte más dólares que éste.

El campeón el domingo, después de cuatro rondas, fue Mark Wilson; muy simpático él y muy concentrado siempre en su juego. Esta foto la tomé el sábado, a un día antes de que ganara. En ese grupo iba un gringo-japonés (Kevin Na) que quedó en quinto lugar y Bo Van Pelt, éste último un caso para llorar: iba lidereando con Wilson el sábado y el domingo se cayó hasta el puesto 28, de los 600 mil dólares que pudo haber cobrado solo se llevó 21,960... que pena. Yo le salgo con una jalada de esas a la consorte y me manda derechito por las cocas.

Aquí vemos muy risueños al que sería a la postre el campeón del 2009 y al gringo-nipón Na, conversando en el green del hoyo 17 mientras Van Pelt putteaba (del verbo to Putt, es decir meter la bolita blanca y cacariza al hoyito... no sean mal pensados).
Mark Wilson se llevó a casa el trofeo y un cheque por 648 mil dolarillos.

Ayyy un mexicano!!! Es Esteban Toledo, viendo a lontananza las ondulaciones del hermosísimo green del hoyo 7, uno de los dos que están junto al mar. Esteban es un tipazo, estuve conversando con él esos días; es el único mexicano que juega de manera regular en el PGA Tour desde 2005 con ganacias totales de más de 700 mil dólares. Además tiene una fundación que apoya la educación de niños de bajos recursos. Un gran tipo. Quedó en lugar 65.

Otro de los tres únicos mexicanos que participaron fue José de Jesús Rodríguez, también conocido como el "Camarón". Jugó este torneo por segunda vez consecutiva por haber ganado la semana anterior un clasificatorio de invitación de la PGA en Mérida, el torneo "Negra Modelo".

Sencillo y accesible, platicó todos los días con nosotros y se le veía el deseo de llegar lejos en el torneo poniendo en alto el nombre de México. La verdad es que luchó como los grandes, quedó con un golpe arriba de par en el lugar 38 y se llevó 14 mil devaluados dolaritos...

Espero los haya repartido bien con su fiel escudero Carlos Martínez, quien también es jugador profesional, su amigo y fungió de caddie apoyándole en todo para lograr este excelente resultado que ningún medio nacional notó... así es esto.

Porque los caddies no son solo carga-bolsas y limpia-palos; son psicólogos, consejeros, compañeros, instructores y hasta confidentes de los jugadores.


Esta güerita vestida de escocesa damnificada era la esposa de un jugador que iba en el grupo del Camarón. De repente se apersonó en la playa e interrumpió su bronceado para ver a su marido puttear en el hoyo 15. Éste ni la fumó... fue su caddie quien se acercó a decirle que John la vería para el almuerzo, que estuviera lista porque llegaría con hambre... yummi!


Esto es increíble: en plena era de la tecnología y los señores de la PGA se dan el lujo de llevar a un par de calígrafos que, con plumones y a mano dibujan estas maravillas... los más de 130 jugadores en las gráficas del corte; más de 130 nombres y números dibujados a mano y sin errores, qué maravilla.

Este es el hoyo más bonito del campo. Los jugadores en los días de práctica pedían a los caddies que les sacaran la foto del recuerdo.

Este es le paraguayo Carlos Franco. Lo entrevistamos; es un tipo sencillo y agradable. Ha participado los tres años del Mayakoba pero nunca ha logrado una buena posición. En esta ocasión ni siquiera pasó el corte.

¡¡¡Yo quiero unos pantalones como esos!!! apuesto que hasta mi swing mejoraría. Este es Brian Gay, el campeón del 2008. Es bochornoso cuando le preguntas su identidad: Are you Gay?

Y al final, como siempre, nuestro representativo mexicano que nunca falla y siempre levanta el ánimo.

Aunque lo sentí ligeramente deslucido comparado con el año anterior, este año el Mayakoba Classic, único torneo del PGA Tour en México, se llevó a cabo nuevamente en tierra maya.

Si desea ver las estadísticas finales del Mayakoba Classic 2009, píquele aquí.

Todas las fotos son propiedad intelectual de Zorombas, usted puede robárselas si le gustan siempre y cuando le de un sencillo crédito al Blog del Zorombático. He dicho.

viernes, 6 de marzo de 2009

Nemesio



Ya le lloré, ya me despedí de él, ya me resigné. No lo enterré porque todavía tengo la ligera esperanza de que Luis lo rescate, como un náufrago perdido en el mar de después de la finisterra, y me traiga los despojos de la información perdida de mi Nemesio (así se llamaba), mi disco duro.
Estoy sufriendo como una viuda la pérdida; si en el preludio de su muerte–desaparición–demencia le lloré implorando al Santo Niño de Zongolica, gritando con los ojos abiertos al cielo ¡¿por qué yo?! ahora tengo dentro la ira de la viuda que se entera que el difunto no había pagado la tenencia ni el predial desde 1968, un hijo en cada colonia (cinco de ellos con carro del año) una concubina más joven y más buena con la que vivía en amasiato en una casa chica más grade que la mía y además, que le iba al América.
Porque con la muerte de Nemesio, ahora hay que configurarlo todo; desde el iTunes hasta el Firefox. No puedo ver mis peliculitas bajadas de internet con terminación .wvm, perdí todos mis bookmarks (hasta el de la Nena Mostra), todas mis notas, los emails de mis cuates desde hacía cuatro años… he perdido todo, y como una viuda, solo me queda el berrinche de que el bruto del finado haya muerto sin seguro de vida.
Cuando era escolar (así me llamó el doctó cuando me sacó mi primer pasaporte para ir a su pueblo: “tú ere escolá, cuando tu valla a la univesidá, entonce tu va a sé etudiante”) todo lo apuntaba en un cuaderno Scribe, forma francesa de espiral y doble raya con margen; nada se perdía. Después crecí y el doctó me dejaba grabar cassettes en su hermoso tornamesa y su doble deck, que nunca perdían la información ni les entraba ningún virus. Tenía una regla de cálculo donde aprendí a sacar el seno de teta y que conste que estaba en segundo de secundaria. La mejor wikipedia se llamaba “La Gran Enciclopedia del Mundo”, tenía veintidós volúmenes, dos apéndices y un prólogo de ciento veintisiete páginas escrito por Juan Ramón Ximenes Pidal; había en el lomo del tomo siete una palabra aberrante: Gutapercha. La tecnología más difícil de usar eran los acordeones cifrados que aprendimos a hacer mi amigo César Galera y yo, e introducíamos en el barril del fechador de un reloj viejo con las fórmulas de física en los exámenes.
Hoy, se te olvida el celular y regresas angustiado a buscarlo a casa. Se te muere un disco duro de tu computadora y pierdes el último año de tu vida, con tus cuentas, tus cuentos, tus datos, tus recuerdos y tus ambiciones de por medio.
Soy más antiguo que moderno.

martes, 3 de marzo de 2009

Requiem por una Mac


El viernes llegué a casa y bajé las fotos que tomé en el Mayakoba Golf Classic, estaba en esas cuando mi Macbook negra azabache se quedó pasmada, en coma, sin mover su cursorsito para ningún lado. Fue horrible, como si un hijo pusiera sus ojitos en blanco... Le di restart, le puse el disco de sistema, la resetié apretando la tecla "C" invocando al Santo Niño de Zongolica y rezando a media voz tres Aves Marías para que apareciera la manzanita de siempre y después cargara el sistema, pero no fue así; no reaccionó la méndiga computadora. Estaba en coma, pasmada, en estado catatónico, con su pantallita en blanco, lívida ella.
Al ver que los primeros auxilios y la respiración de boca a boca no estaban dando resultado, le llamé a Luis Saint Martin, su médico de cabecera, hice lo que él me dijo al pie de la letra y cuando me dijo "traérmela mañana" se lo cambié por "¿que tal si te la llevo ahora?".
En el ínterin, la consorte fue testigo de mi desconsuelo y de mi angustia, de mis maledicencias y de mi encono que llegó hasta Cupertino y Steve Jobs. Lo que si no soportó fue cuando entre sollozos comencé a gritar "¡¿por qué yo?!..." Finalmente le llevé la computadora a Luis, a las nueve y pico de la noche, en pijama. Su diagnóstico al otro día fue devastador: "el disco duro está en estado comatoso, no recuperará jamás, intentaré rescatar lo que pueda de información, ¿tienes backup?"
Por supuesto que NO tengo backup, ¿quién demonios tiene un backup? los respaldos son a la mexicana: mañaña... mañana lo hago... no pasa nada...
Perdí mis fotos del futbol, las de los toros, las del viaje a Campeche, la foto de mi sobrino Dylan pateando a sus papás, toda mi música ordenadita por fecha y con portada de disco en el iTunes y cuatro archivos porno que eran una joya; además de cosas sin importancia como los comprobantes del banco por internet y la tesis de maestría.
Ese viernes tenía planeado contar mis avatares en el torneo de la PGA y mostrar algunas fotos. Hoy me ha dicho Luis que la discoduroctomía está programada para mañana a las once-aeme, e intentará recuperar la información por medio de la resucitación criogénica de las almas ocultas de los bits y de los bytes. Luis es mi brujo de cabecera; el sí sabe como hacerle.
Mientras tanto estoy aquí, posteando de emergencia en la insípida PC de mi consorte, preguntándole donde están las comas y los acentos y por qué diablos aparecen ventanitas pedorras cada vez que aprieto ctrl en lugar de la tecla de la manzanita de mi MacBook negra azabache... snif. Requiem a la felicidad.